doblen una hoja

Caminando por Estomba, doblando a Bravard y de ahí hasta las vías, cruzando la cancha de futbol del club Sixto Laspiur se llega al taller escuela tipográfico de Walter Uranga. En la puerta del taller reza la frase "Con nada hacemos un mundo": toda una declacaración de principios. De esa declaración surge Doblen una hoja. Proyecto tipográfico-poético que reune las voces de la expresión; solo eso, sin ningún tipo de filtro. Realizado con máquinas tipográficas artesanales, Walter Uranga, Gustavo Lucas y Silvana Denk crean un verdadero objeto subcultural en el barrio Noroeste. Un objeto que sería digno de la admiración de Martin Heidegger por su arrogancia inmanente, y que, casualmente tiene pedidos en el viejo mundo: España, Italia, Suecia e Inglaterra. 

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Gastón Vázquez

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Mientras los achupinados de turno son incapaces de gestionar cultura y planificar el ordenamiento urbano de la ciudad, teniendo los recursos y el dinero; el club Sixto Laspiur, lugar de encuentro deportivo y cultural que intenta revalorizar el oficio de la tipografía, nos deja un claro ejemplo de que los principios y la voluntad son más importantes que los cargos, el Poder, los food truck y repartirse el dinero de la cultura entre amigos. Basta mirar las redes sociales de Walter Uranga para comprobar que Doblen un hoja está traccionando la cultura como los trenes cargueros que pasan por el Sixto. Un lugar de encuentro en donde se respira más cultura que en las casas de altos estudios. Será por el olor a tinta que hay en el taller, los perros que reciben al que llegan, las tribunas sedientas de victoria, la charla amena que brinda Walter cuando se va por Doblen una hoja. Así es. Hecho en el Barrio Noroeste, Bahía Blanca, Argentina, no se va a arrepentir de esta mangnífica caja que contiene amor, rock, poesía, oficio señora señor. Llevan marca, llevan calidad,¿allá al fondo me pidieron uno?, ahí voy,¡Doblen una hoja! ¡Doblen una hoja! ¡Con nada hacemos un mundo!