Leer

Literatura en el río

San isidro

Crónica: Pablo Mendez 

Esto es una crónica sobre algo que no sucedió. O mejor dicho, sobre algo que pudo haber sucedido. En esa indefinición, estas palabras se encargarán mas que de un hecho consumado, del relato de un proceso que duró varios meses. Pero, por supuesto, lo que no pudó ser, tiene su antecedente en lo que fue, dos veces fue. El 14 y 15 de marzo se iba a realizar la tercera edición del Festival Leer, Literatura en el Río. Por culpa de una murciélago, un pangolín, y si queremos ponernos comparativos, de dos países en una guerra bacteriológica invisible, a principios de marzo nos vimos con la incertidumbre de la aparición del COVID 19, mas comúnmente llamado Coronavirus. Día a día, la cercanía del virus comenzó una andanada de medidas gubernamentales en pos de que el bicho no se esparza. Así fue como todo espectáculo público con gran cantidad de asistencia se vio imposibilitado de realizarse. Desde eso días vivimos en una cuarentena con ribetes de ciencia ficción que nos rememoran a los clásicos del género. Pero bien, estas líneas tratan de otra cosa. Y conviene irnos un poco al pasado para poder condensar la frustración del presente.

 

El primer Festival Leer se llevó a cabo gracias a la iniciativa de la Secretaria de Cultura del Municipio de San Isidro y la curaduría artística de la Editorial y Librería Notanpüan. Las primeras reuniones ya daban cuenta de lo ingente del proyecto, no solo de la parte de producción, logística y administración de recursos, también desde el punto de vista creativo: ¿qué se puede hacer que no se haya hecho antes? Si había algo que debíamos honrar era la palabra “festival”. Cualquier definición de la palabra queda chica en materia de intenciones. Nuestro festival comprendería la idea de heterogeneidad cultural. No solo iba a ser un evento de literatura en su totalidad, merecía variantes para todas las edades y que además fuese un momento de dispersión y entretenimiento. Así fue que el primer festival tuvo dos clases magistrales de Martín Kohan y Liliana Heker, mesas redondas destinadas a abordar una temática específica: el futuro, una feria con mas de 100 editoriales, una carpa de actividades para niños, otra dedicada a la novela gráfica que nuclearía a los adolescentes y primeros adultos, carritos de comida, un partido de fútbol entre escritores y editores, y como frutilla de la torta la presencia de Fito Páez y Julieta Venegas discurriendo sobre música y entonando guitarra en mano un clásico de la música mexicana. Bombos y platillos, extenuado regocijo por un trabajo que amplió los objetivos planteados. El Festival Leer no solo había sido un éxito, había llegado para quedarse.

 

El segundo festival, luego de un balance que ponía sobre la mesa los aciertos y aquellas cosas que había que mejorar, lejos de ponernos a dormir en los laureles, nos obligó a redoblar la apuesta. Lo más difícil para la versión 2019 era encontrar un tema que no estuviese en las antípodas de lo que sucedía en el mundo. La extranjería, los viajes, los universos nómades, los exilios voluntarios e involuntarios. De eso había que hablar. Decidimos convocar a escritores que estuviesen fuera del país (Samanta Schweblin, Alberto Fuguet, Rodrigo Fresán) para dar testimonio del desarraigo, de la melancolía del que cambió de tierra. Las mesas redondas harían foco en los diarios de viajeros, en los escritores latinoamericanos que residen en el país, en los distintos recorridos del lenguaje, en el género epistolar. Además de la feria de editoriales, y las actividades infantiles y gastronómicas, en esta edición incorporamos performaces de Vivi Tellas y Tálata Rodríguez. La culminación del festival estuvo a cargo del show musical de Julieta Venegas. Ese año no solo nos afianzamos, también conseguimos algo difícil en cualquier mapa cultural, estar en la boca de todos los medios especializados ante la presencia multitudinaria del público. El Festival Leer ya estaba instalado.

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El trabajo para la tercera edición del festival comenzó a finales del 2019. Proponer un nuevo tema, confeccionar las mesas, contactar invitados, confirmar editoriales, tareas que conllevan idas y vueltas. El Festival Leer 2020 comenzó a gestarse a partir de una temática universal pero que sus variables podían ser infinitas: el amor/desamor. A partir de esa abstracción miles de líneas conceptuales se extenderían. El melodrama como género, el amor visto desde disciplinas tan disímiles como la filosofía o la gastronomía, la novela histórico romántica. Los convocados para esta edición fueron María Dueñas y Luis Chaves, Martín y Alexandra Kohan. Las mesas se completarían con grandes invitados como Daniel Link, Diego Singer, Liliana Viola, entre otros. Hubo cambios también en cuanto a las disposiciones del predio, este año estrenaríamos una gran carpa que albergara a todas las editoriales invitadas, dándole más sentido a la urbanización interna de un festival. Y además decidimos que la poesía tenga un lugar importante: una lectura a cargo de Luis Chaves, Andi Nachón, Carlos Battilana y Susana Villalba. Lo performático también tendría su lugar con la participación de Esteban Feun de Colombi. El partido de fútbol nuevamente remontaría la clásica diputa entre escritores y editores. Pero el Coronavirus comenzó a meter la cola: Planeta España no dejó viajar a María Dueñas, los vuelos entre países eran una las vías para que el virus explote. Rápidos de reflejos, decidimos que si había alguien que podía ponerse en los zapatos de una estrella literaria internacional era Camila Sosa Villada, uno de los sucesos literarios del 2019, cantante, actriz, performer y diva del movimiento LGTB. Una traspiés no era una caída. Pero dos días antes del comienzo del festival, las disposiciones ante el acecho de un virus que hoy en día nos mantienen en una cuarentena obligatoria, dieron por finalizada el trabajo de varios meses. Más allá de lo extraordinario de la situación, la escena cultural y la sociedad en sus diferentes estratos se verá organizada en una nueva estructuración. De ahora en mas los usos y costumbres cambiarán, los modos de contemplar el arte, su difusión y hasta su producción estarán tergiversados por las nuevas condiciones. Esperar y barajar nuevamente, seguir proponiendo y creando es una necesidad humana. El festival Leer, Literatura en el Río 2021 nos encontrará mas fuertes. Ya estamos trabajando para eso.