Vivir en Estado de Poesía

Estado de Poesía es “un sueño, un pulpoparaguas, un antídoto, un fermento, una bandera, un colibrí, una criatura con forma de libreria que busca expandir el deseo de vivir en estado de poesía.”

Nació en el verano caluroso del 2019, entre un 14 de febrero, día de les enamorades y el 22, día de mi cumpleaños. Sin nada muy claro más que el deseo de llevarme toda la poesía a casa y montar una librería como la que proyectaba desde los 10 años, pasé por el departamento-editorial de Sole, de Peces de Ciudad, en San Telmo, que me armó un pack de lo que ella llamó “hits” para traerme a La Pampa y empezar a darle forma al sueño. “Hay que federalizar la poesía”, me dijo, mientras armaba las valijas y el corazón para mudarse ella también hacia un proyecto nuevo en Bahía Blanca. Hablamos de ferias, de autores, de editoriales, de peleas entre editoriales, del amor, de los sueños, y del hermoso pero arduo trabajo que se me venía por desear y concretar la gesta patriótica de llevar a pasear a la poesía y a las editoriales independientes por las pampas. 

En una bolsita de papel madera cargué los 20 hits multicolores de Peces de Ciudad, y algunos de HD, “como para arrancar”, dijimos. Al día siguiente visité a Mere, de Modesto Rimba, que me armó otro pack de sus 20 principales. Y a los días Karina, de Viajera Editorial, me hizo llegar los suyos. 

Esos 60 libros son hoy 400, esas 4 editoriales son hoy casi 20; ese sueño tímido y cansino es hoy un proyecto que quiere seguir creciendo. La librería creció, y como ese “pulpoparaguas” adopta formas muy diversas, desde la feria en la vereda hasta el delivery y entregas por la ventana en tiempos de distanciamiento social. La poesía de los márgenes se animó a habital Santa Rosa y los pueblos cercanos de La Pampa, y gracias a las redes sociales comenzó a viajar hacia otros puntos del país donde parece que tampoco andaba andando.

Como dice la poeta siempre pampeana Olga Orozco: “La poesía es un organismo vivo, rebelde, en permanente revolución, y aun la definición más feliz, la que parece aislar en una síntesis radiante sus resonancias espirituales y su mágica encarnación en la palabra, no deja de ser un relámpago en lo absoluto, un parpadeo, una imagen insuficiente y precaria. La poesía es siempre eso y algo más, mucho más. “ Nos guía esa rebeldía, esa magia. Nos fortalecen las redes que tendemos quienes compartimos ese deseo de “declarar el estado de poesía permanente”.