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Monoimi.jpg

monoimi

Leandro Diego

Añozluz Editora

2020

#7
esperanza y prepotencia:
el lenguaje como un virus
y lo peor de la especie
parasitando
lo mejor de la especie:
¿qué otra cosa puede hacer
un infiernado
más que infiernarse, inmolarse
prenderse fuego frente a un símbolo equis
y justificar, entonces, el desprecio
el miedo acre que
–disfrazado de prevención,
de sugerencia,
de consenso–
lo inventó?

 

#12
el big bang
la violencia de los cuerpos
las analectas de la especie fluyendo por las venas
una realidad fractal
que se multiplica en el error del tiempo:
la nada llama, convoca
y por intrépida que sea la acequia humana
cada mañana se la deja
ahí
en esa forma ausente
que queda en la cama sin hacer

#22
¿el silencio?
escribe él, en el cuaderno Moleskine®
un vacío con límites
y las cosas,
no sé

escribe
pero sabe
sabe algo que no sirve porque es tarde
porque siempre es tarde
pero si lo hubiera sabido, antes, él
o si lo hubieran sabido
mucho antes, otros
hoy
en el barrio,
en el ghetto
en la cuadra
otro gallo cantaría

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La canción del amor Celeste Dieguez.jpg

LA CANCIÓN DEL
AMOR

Celeste Diéguez
Tammy Metzler
2020

Ya no vamos a ser jóvenes nunca más: qué alivio

 

Cuando trato de explicar a alguien lo que me pasa

y veo que el sentido se escurre

y todo se convierte en otra cosa

me acuerdo que nada se puede fijar

nunca se ha podido

¿qué te creías?

 

Concentro mis esfuerzos en tratarme con dulzura

pero llevo encima un hacha plateada y hambrienta

y el filo siempre corta por lo más delgado.

El agua que vemos

encerrada en una botella de plástico

tiene el poder de adaptarse a cualquier envase,

esa parte de mí también soy yo.

Dejo que el sol active una a una las células de mi piel,

mañana comienza una nueva etapa

en mi investigación sobre el amor.

 

La gente que nos rodea

casi nunca sabe de qué estamos hablando

pero no importa y todo sigue su curso;

mostrar y ocultar

el movimiento natural del agua.

Una flor chiquitita

tu olor dulce en un lugar atestado

un recuerdo muy antiguo

que no puedo fijar.

No me caen bien

las personas a las que les caigo demasiado bien.

¿Cómo puede ser que el veneno sea el antídoto?

Si cierro los ojos

vos y yo somos una sola cosa

¿qué te creías?

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Qué romántico

 

Voy a tomar el tren

para volver a Buenos Aires y llueve.

¡Qué romántico!

En la estación la gente pliega sus paraguas

con precaución.

¡Qué romántico!

Corro hacia el tren que filtra sus luces bajo el agua

como una pecera cálida.

¡Qué romántico!

Y aunque pido un milagro juntando las manos

en el gesto universal de emoji.

¡Qué romántico!

El tren cierra sus puertas y por un segundo, lo pierdo.

¡Qué romántico!

Cuando le explico al policía que voy a pasar

por la puerta y no por el molinete me dice:

—Tranquilx, yo no estoy para eso.

¡Qué romántico!

—Es cierto oficial, pienso lo mismo,

yo tampoco estoy para eso.

¡Qué romántico!

Ya no estoy para pagar dos veces el mismo viaje.

¡Qué romántico!

Suena la campana,

siempre viene otro al fin de cuentas.

¡Qué romántico!

Y aunque creímos que ese era la posta

y que no hallaremos consuelo,

no hay tanta diferencia entre servicios.

¡Qué romántico!

La novedad, ternura y brillo de un nuevo transporte

compensan el recuerdo de la velocidad y el drama.

¡Qué romántico!

Y la lluvia incesante sobre la chapa incesante

nos enseña que el vaivén es bienvenido

allí donde suceda.

¡Qué romántico!

Y qué sincera suena la canción que canta el chico

aunque su voz sea parecida a la tuya.

¡Qué romántico!

Muy lindo Chizzo querido,

las almitas que se reconocen, pero en este plano

esa alma vino a romperme los huevos.

¡Qué romántico!

“La puerta no se abre cuando la luz roja se ilumine”

dice el cartel y siempre pienso, que lo agramatical

es lo que hace a las cosas inolvidables.

¡Qué romántico!

Me gustaría ver la forma en que trabajaste tus poemas

¡Qué romántico!

Uno puede saber mucho sobre la gente

al verla trabajar.

¡Qué romántico!

Capaz lo que voy a decir suene un poco peronista

pero igual a esta altura es voto cantado.

¡Qué romántico!

Hay algo en la destreza del oficio que me pone.

¡Qué romántico!

Creo que a vos nunca te vi trabajar, será por eso.

¡Qué romántico!

Y pienso que aprendemos a tocar al otre

a partir de la relación con las cosas.

¡Qué romántico!

Por ejemplo ver a alguien que sabe hacer un pastón

es tan sexy; arena, cemento

una montaña, un pocito y el agua adentro.

¡Qué romántico!

Y después ir envolviendo con la pala

hasta dejar la consistencia suave y elástica, ideal

para dar terminación en el revoque fino

o pegar los ladrillos de una casa humilde,

pero que alcanza para abrazarte sin tanta vuelta

cuando llueva afuera.

Vapor Fernando Casado.jpg

vapor

Fernando Casado
Mansalva
2020

Anatomía sobre una lectura

Leer el verbo saltar provoca que nuestra mente

genere la misma sensación que la acción física

de saltar

pero leer duele mucho

¿vivir o leer vivir?

aún no sabemos encarnar un lenguaje para resistir.

El instante

En el patio de casa esperamos

a Dios para cortar el pan dulce

Dios siempre llega tarde ya

son las doce y cuarto

¡mirá tío el agua se mueve como respirando!

Morales dice que el tiempo es el mal

hay que esclavizar al tiempo adentro de una pelopincho.

Donde me toco

Quería hablar

como un niño

como un viejo que vive solo en Ojo de Agua

como un perro grandísimo de tres colores mancharme

de tinta contar

historias que llenen baldes con pajaritos y

me sale esto

así

con este ritmo cuadrado

estilo flaco sin

tripas

no entiendo nada no

entiendo cómo se crea belleza y ahí

me duele.

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La sed de heraclito.jpg

la sed de heráclito

Marcelo Fagiano
Ediciones del Dock
2017

Famosos


A veces ocurre
que el gesto de un desconocido
el rostro de un ignorado
o la mueca de la soledad
nos recuerdan
con indiferente placer
a personajes famosos.
Y así vagan por el mundo
los pedacitos de la fama
la colorida y sonriente popularidad
retratadas
por la gran pantalla
la obediente televisión
y las revistas que la vida plagian.


A veces Atahualpa Yupanqui
es el verdulero de la cuadra
la boca de Madonna la de una monja
la sonrisa del presidente la alegría de mi suegra
el cuerpo de una top model
esa muchacha que se aleja de la felicidad
tantas combinaciones
como quiera la fantasía o la genética
que repite caracteres en contra del sentido común.


Un número limitado de posibilidades
se baraja sin remedio

en el cubilete de las camas:
el vecino
es el personaje de la próxima película
mi hermano
es retratado en un diario extranjero
y mi abuela
resucita para caminar frente a mi casa.


Al mirarnos al espejo
podremos ver al primer mono
al primer Adán la primera Eva
y entrecerrando los ojos
descubriremos
el asombroso parecido
con el viejo y ajado
rostro de la humanidad.

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Enigmas


Un destino de huérfano amanece
en la cara de los mortales
secreto y marchito
como una pausa de hielo entre dos amantes.


No hay ángel que logre suavizar este destino
infierno o cielo protector
que saque al hijo pródigo del universo
a pasear de la mano de sus verdaderos padres.


Nadie sabe resolver el enigma:
algunos cuentan haberlos visto de pie
en un carro triunfal tirado por diamantes
otros aseveran que esa luz
es un capullo hipnótico
que brota en un jardín en pena.


Un destino de huérfano amanece
en la cara de hombre o mujer
que mire fijo
por un instante
el espejo de la existencia.

Agujeros_superficie.jpg

agujeros en la superficie

Valeria Cervero
Kintsugi Editora
2021

Nací el mismo día en que mi padre y que la madre de mi padre.

Esas coincidencias se dan en mi familia.

Mi abuela también murió la misma mañana

y casi a la misma hora en que nació mi sobrino.

En su agonía, ella esperaba al bisnieto

como si hubiera querido protegerlo mientras llegaba a este mundo.

Fui la última en hablar con ella, aunque tal vez no me escuchara.

Después de eso ya no despertó.

También fui la última que habló con la madre de mi madre

antes de que muriera en un colectivo.

Su corazón dijo demasiado pronto que no podía seguir.

Lo último que le escuché decir a mi mamá

fue el nombre de mi hermana pidiéndole algo.

Las mujeres de mi familia murieron solas o acompañadas,

pero dejaron sus voces sonando en el recuerdo antes de irse.

Tal vez haya sido una forma de legado,

una manera de tocar los otros cuerpos desde la lejanía.

No busco entender las vueltas que da la propia historia o la ajena.

¿Qué encanto tendrían entonces?

Dios tal vez sea todo lo que no logro comprender

pero no llega a parecerme absurdo.

Si fuéramos agujeros en la superficie,

lugares para entrar hacia el sonido

de la campana o de las alas de los insectos,

si guardáramos el borde de cada día,

esa canción que se repite

del otro lado de la ventana

y acerca a las niñas que creíamos ser,

tal vez no volveríamos a otro recuerdo

que no fuera lo que ardía antes

de la primera partida,

de la primera voz sin recovecos.

Ella dijo: “¿Cómo te despides de alguien

si no sabes por qué se fue?”.

La búsqueda sigue siendo ese arco

de nueva resurrección.

 

 

Siempre hay un trueno que arrebata 
la línea de preguntas en medio de la nave. 
El refugio se vuelve ladera, malestar, casi un reto
frente a la noche y la saga de grillos, 
luciérnagas, cascarudos, bichos sin nombre.
Una secuencia de tilos y álamos para servir
a la brisa que anuncia nuestra breve
espera de cantos sin voces,
de melodías en sostenido silencio.

 

El rayo de oscuridad no siempre ensombrece,
a veces deslumbra frente al catequismo de idiotas,
la comodidad de quienes saben los pasos 
de cada baile, de cada recorrido sin lunas.
En la mitad del árbol crece un secreto,
también el corazón del cuerpo que estamos por leer.

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Zaira Nofal.png

merecemos como mínimo que un portal se abra

Zaira Nofal
Hexágono Editoras 
2020

Peter Parker

 

Me picó una araña y ahora soy

una humana con poderes de insecto

avanzo hacia arriba por las paredes

reflexiono en la cumbre de los edificios

me lanzo desde alturas peligrosas

armo columpios con mis telas

me balanceo hacia mi barrio de clase obrera

entro a mi casa sigilosa

Trabajo en las mañanas y recibo poca paga

soy una empleada con poderes de insecto

tengo jefe y horario de almuerzo

como porciones de tarta y bizcochuelo

Mis deudas crecen y hago horas extras

salgo por la noche y me pierdo la merienda

avanzo hacia arriba por las paredes

aprisiono enemigos con mis telas

los malhechores lloran y a mí no me importa

 

los lanzo desde alturas peligrosas

 

Reflexiono en la cumbre de los edificios:

mi casa es chica y un super poder no es un diamante

me balanceo hacia mi barrio de clase obrera

guardo tarta sobrante en la heladera

 

entro a mi casa sigilosa 

Flipper


Ni siquiera sé 

cual es el soundtrack del bloqueo creativo

Seguro hay uno que desconozco

porque siempre vivo en el universo equivocado

probablemente por eso no tengo el soundtrack

por faltarle a la ficción

De haber sido criada por delfines

como el chico de Tao Lin

todo sería tanto más sencillo

las pieles frías, el no lenguaje

¡Y nunca volvería!

ni siquiera a preguntar quiénes son mis padres

porque estaría dando saltos estúpidos

en el aire y en el agua

Sería hermosa

fresca, sonriente

Mírenme salpicar agua salada

abro perfectos agujeros

que cierran de inmediato

Mírenme caer de cabeza

abro perfectos agujeros

que cierran de inmediato

Mírenme fuera y dentro de las profundidades

abro perfectos agujeros

que cierran de inmediato

¿Necesitan mi ayuda?

Tengo cosas para nutrirlos en esta canasta

todas están bajo el mantel con que la cubro

una pregunta

una capa oscura

una mandarina

un clonazepam